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LA VOZ NACIONALISTA

LOS VENCEDORES

DERECHO A HUELGA EN LA CONSTITUCION DEL 49.

DERECHO A HUELGA EN LA CONSTITUCION DEL 49.

Por Alberto Buela

Con esto del discurso de Cristina Fernández cuando asumió como presidenta por segunda vez se han desatado de nuevo los demonios ocultos contra el peronismo. Así tanto por acción como por reacción las explicaciones no solo son falsas sino, cuando pretenden pasar por inteligentes, estultas.

No menos de una veintena de compañeros nos han  llamado para recordarnos que hemos sido desde hace años los primeros en marcar la diferencia entre la Constitución del 49 y el resto:  la del 56 y la del 94, en este aspecto. Y entonces estamos obligados, aun cuando creemos que la tarea es inútil, pues burro viejo no agarra trote, en ofrecer una explicación filosófica sobre el asunto. Y cuando decimos burro viejo nos referimos a los que la van de “intelectuales peronistas” que son, en realidad la expresión de lo que hemos denominado “la monserga peroniana”.

La presidenta afirmó: “lo digo por los que reivindican a Perón y nos critican a nosotros. Con nosotros el derecho a huelga existe, en la Constitución del 49, faltaba”. Con lo cual buscó “apretar” (en castellano extorsionar) a los sindicatos que no están conformes con un techo en el aumento de salarios cuando se discutan las próximas paritarias. Su razonamiento es simple: “Si la famosa Constitución de Perón no contemplaba el derecho a huelga y Uds. se dicen peronistas, porqué me quieren hacer huelga a mi, que sí me manejo con este derecho y en esto soy más que Perón.”.

La falacia del razonamiento es evidente: “Yo soy más peronista que Perón, porque contemplo el derecho a huelga y él no. Soy más democrática. Soy más inclusiva. Soy más progresista y menos reaccionaria”.

Las reacciones ante este razonamiento fueron de dos tipos: los que sostienen en forma abogadil que el derecho a huelga es un derecho implícito en la Constitución del 49(la monserga peroniana de los P. Vázquez) y los que sostienen que el derecho a huelga es un derecho natural y que no es necesario que lo sancione expresamente la Constitución (la izquierda peroniana de los De Genaro). Pero los dos razonamientos caen en aquello que sostiene la presidenta: la afirmación del derecho a huelga, y en eso, ni Sampay ni Perón estuvieron de acuerdo.

En una palabra, quieren defender a Perón defendiendo el derecho a huelga, cuando en realidad ni Perón ni Sampay se pusieron a defenderlo. Hace cosa de un mes participamos en el homenaje a Arturo Sampay (2011 es el año de su centenario) en el salón de los Pasos Perdidos invitados por Pino Solanas y, paradójicamente, éste defendió como Cristina y De Genaro el derecho a huelga, en contra de la tesis de Sampay-Perón. Claro está, en el fondo P. Solanas es también un socialdemócrata.

Para entender el razonamiento Perón-Sampay hay que ubicarse en el contexto histórico: inmediata post guerra mundial y la no existencia de los “derechos subjetivos”. Cuando se presenta la Constitución “justicialista”, es decir, que tiene por objeto la justicia social es impensable y contradictorio plantear en la misma Constitución objeciones a la “justicia social”, pues de ser así, esa justicia no sería tal.

Vuelvo a repetir el razonamiento de Perón-Sampay: Si postulamos una justicia social por ley no se puede plantear una objeción (la huelga) a tal justicia. Mutatis mutandi(cambiando lo que haya que cambiar) este es el mismo razonamiento por el cual los jueces no pueden hacer huelga. Pues, ¿cómo voy a sostener un sistema de justicia y al mismo tiempo ir contra ese sistema?

Claro está, nosotros estamos en 1949, todavía bajo el régimen del derecho objetivo. Pero esto desaparece poco tiempo después, pues por presión de los diferentes  lobbies internacionales: los judíos que pretenden establecer una equivalencia entre el holocausto y la crucifixión de Cristo, los gays que pretenden matrimonios para no tener hijos y los demócratas que pretenden una democracia sólo para ellos, el derecho objetivo es reemplazado paulatinamente por el derecho subjetivo. Eso se ve claramente en el asunto de los derechos humanos en donde los derechos sociales (derechos de segunda generación contemplados en la Constitución del 49) son abandonados y reemplazados por los derechos subjetivos o de tercera generación (matrimonio igualitario, aborto, reemplazo de la historia por la memoria, etc.).

Nadie hoy (nosotros incluidos) está en condiciones de defender “la no huelga”, pero casi nadie está en condiciones de entender el “por qué no”. Pablo Ramella, reconocido jurista a quien hemos tratado asiduamente, se opuso a “la no huelga” a lo que Sampay respondió: “doctor Ud. no cree totalmente en la revolución que proponemos. Además la ciencia jurídica es restitutiva  y un derecho al no trabajo como la huelga es equivalente a un derecho al no asesinato, esto es, un hierro de madera, un sin sentido.”


Cuando una buena peronista como Graciela Caamaño le retruca desde la banca a la presidente: Con Perón no había conflictos, no es cierto. Los hubo y si no la huelga de la Fraternidad (socialistas) que desarmó Evita. Lo que no se permitió el régimen del primer peronismo fue plantear la contradicción en el seno de su propuesta, pues ésta intentó tener el valor de lo universal y necesario, válida para todo tiempo y lugar.

De modo tal que tanto Cristina, de Genaro, Pino Solanas y tantísimos otros no han comprendido la ciencia de la hermenéutica según la cual los hechos y las acciones de los hombres se deben juzgar y justipreciar en su contexto histórico. (tendrían que leer, por lo menos, a Gadamer).

Hoy que todo es relativo, que nada es absoluto, que “da lo mismo un burro (P.Vázquez o de Genaro) que un gran profesor”, hacer entender estas sutilezas filosóficas es más difícil que miccionar en un frasquito. En definitiva, nadie puede dar lo que no tiene.

Post Scriptum: Del artículo de Feinmann, el pensador oficioso del kirchnerismo, en Página 12, no nos ocupamos porque es gastar pólvora en chimangos. Su razonamiento es muy pobre y se sale por la tangente pues no se ocupa del derecho a huelga, como titula su artículo, sino en sostener que hubieron los artículos 38, 39 y 40 modelos del constitucionalismo social. ¡ Chocolate por la noticia!. Es uno más de los que no entendieron nada. Que defiende el derecho a huelga como ley positiva en un contexto de justicia social (el del 49) sin percatarse que eso es imposible de pensarse en esa situación, a no ser que uno (Perón-Sampay, sus voceros) entren en plena contradicción. 

MANIPULACION DE LOS NIÑOS Y CONSUMISMO

Manipulacion de los niños y consumismo from LaVerdadOculta on Vimeo.

EL ORDEN CRIOLLO

Por Alberto Buela

Lo primero que plantea tan arduo tema es responder a la pregunta ¿desde dónde vamos a hablar del orden criollo?. Y respondemos, desde la tradición nacional argentina e hispanoamericana.

 a) Y esta tradición tiene un origen fáctico, de hecho, en los setenta y dos yeguarizos que trae Pedro de Mendoza a Buenos Aires en 1536, donde los pocos que quedaron, algunos murieron y otros se los comieron durante esa terrible hambruna porteña de cinco años que duró la aventura mendozina. Ordenada la despoblación de la primer Buenos Aires por Irala y desobedeciendo sus órdenes de degüello fueron largados a campo y se reprodujeron libremente durante cuarenta años, llegando a la cifra estimada de setecientos mil.

De modo tal que la base fáctica, el hecho bruto y concreto del orden criollo es la cultura del caballo y todo aquello que la rodea.

b) La tradición política del orden criollo la hallamos primero en Juan de Garay, hombre ejemplar si los hubo, más americano que español pues llegó a América a los trece años, fundó Buenos Aires y cofundó Santa Cruz de la Sierra junto a Ñuflo de Chávez y gobernó Asunción del Paraguay,  luego en Hernandarias, después en el letrado del siglo XVII Juan Solórzano Pereira, gobernador de Huancavelica, nuestros próceres y gobernadores criollos del período de la Independencia como San Martín y Güemes, Rosas luego, y ya en el siglo XX Roque Sáenz Peña, algo en Irigoyen y finalmente Perón, con sus luces y sombras. (estos gobiernos de corte criollo y nacional se reproducen en mayor o menor medida en toda Nuestra América. No es acá el lugar para enumerarlos).

c) La tradición cultural del orden criollo se funda en el poema épico por excelencia de la ecúmene hispanoamericana: el Martín Fierro, que tiene un antecedente ilustre en la primera parte del Facundo, como primer estudio sociológico descriptivo de la realidad argentina a mediados del siglo XIX, y tiene sus consecuentes en trabajos como La Tradición Nacional de Joaquín V. González, quien incorpora la cultura motañesa. En torno al criollismo de Ernesto Quesada, que se completa con El Payador de Lugones, serie de conferencias en el teatro Odeón a las que asiste el entonces presidente Roque Sáenz Peña y su ministro del interior Indalecio Gómez.

Vista a vuelo de pájaro la tradición nacional en sus tres dimensiones: fáctica, política y cultural, cabe ahora preguntarse ¿qué es una tradición y una tradición nacional?

La tradición debe entenderse no como el traspaso de cosas de una generación a otra, de padres a hijos o de abuelos a nietos. No. La tradición es sólo y exclusivamente, la transmisión de las cosas valiosas de una generación a otra. Es decir, aquellas cosas que tienen insertas un valor que por ello se pasan de denominarse bienes. Así, un bien es una cosa que lleva inserta un valor. Esto es lo que constituye el meollo de una tradición: la transmisión de valores encarnados en las cosas y no simplemente “la declamación de los valores” al modo libresco o pedagógico.

En cuanto a lo nacional, concepto que viene de nación y cuya raíz es el verbo latino nasco que significa nacer, es un proyecto político-cultural que un pueblo determinado busca darse en la historia del mundo. Lo nacional significa primero el lugar donde se nace, es algo vinculado a la tierra, de allí proviene el término nación, que en esta primera aproximación se limita al país, que viene del paisaje, lugar donde habitan los paisanos, quiere indicar el genius loci que nos rodea al caer a la existencia en este mundo cada uno de nosotros. Pero no acaba allí la idea de nación y nacional sino que se extiende a aquello que pretendemos ser y hacer los paisanos como pueblo en la historia de mundo.

De modo tal que la tradición nacional reclama para existir, alternativamente,  estos dos elementos: país y proyecto, historia y futuro.

Plateadas así las cosas podemos entrar ahora en el tema de esta meditación, el del orden criollo.

Este fue el orden que se dio fácticamente con la cultura del caballo, que se dio políticamente con los gobiernos que privilegiaron y defendieron lo nuestro y que se dio culturalmente cuando pensamos con cabeza propia.

Antes que nada debemos prevenirnos y afirmar que, el Don Segundo y toda su comercialización arequera,(el gaucho visto con los ojos del hijo del patrón, Doll dixit), el Santos Vega, leyenda mitómana para profesores de literatura, el Fausto formado por palabras gauchas y conceptos vacíos(criollada de gringo fanfarrón, que anda jineteando la yegua de su jardinera, Lugones dixit) y el floklorismo de gauchos de tienda que nada tiene que ver con lo criollo. Todo ello es un remedo, una mala copia.

El orden criollo implica la existencia de una cosmovisión, es decir, una visión totalizadora, hoy se dice holística, del hombre el mundo y sus problemas expresada en el estilo de nuestros hombres de campo o del hombre de ciudad que siente el campo.

Y acá viene y hay que hacer una distinción fundamental entre lo gaucho y lo criollo. Distinción que hiciera Juan Carlos Neyra en un impecable, breve y profundo ensayo. El gaucho y lo gaucho término peyorativo hasta que lo recuperan San Martín y Güemes y es bueno que se recuerde y se lo recuerde desde acá, desde la Quiaca, implica una forma de vivir que necesariamente se da en el campo, en donde el gaucho muestra todas sus habilidades camperas, todas sus pilchas como en esta fiesta, todas sus destrezas en juegos como el pato, la taba, la sortija y en danzas como el triunfo, el gato, la zamba, la cueca, la chacarera o el chamamé. En donde los silencios tienen sus sonidos y los trabajos sus tiempos en un madurar con las cosas, tan propio del tiempo americano.

¿Y lo criollo entonces?. Criollo es aquel que interpreta al gaucho y lo criollo es un modo de sentir, una aproximación afectiva a lo gaucho. Es por  eso que lo gaucho es necesariamente criollo pero un criollo puede no ser gaucho. De allí que esos viejos camperos de antes decían: Nunca digas que sos gaucho, que los otros lo digan de vos.

Así, se pudo acertadamente escribir: Si gaucho es una forma de vivir, criollo es una forma de sentir” 

Y esta distinción se ve claramente en la estrofa del poema nacional que dice:

 

Tiene el gaucho que aguantar 

 Hasta que lo trague el hoyo, 

O hasta que venga un criollo 
En esta tierra a mandar.

 

Estrofa que muestra en forma evidente como el gaucho es quien sufre, quien padece un modo de vida, en este caso en la época posterior a Rosas, de explotación e injusticias, y las esperanzas están puestas en un criollo, el aquel que siente lo gaucho, que interpreta cabalmente lo gaucho y que pueda llegar a mandar, a gobernar.

De modo tal que el orden criollo nace de la interpretación más acabada de aquello que la Argentina dio al mundo de más genuino: el gaucho. Y que en Nuestra América se llamó hueso en Chile, montubio en Ecuador, cholo en Perú, camba en Santa Cruz, coya en La Paz, gaúcho en el sur de Brasil, borinqueño en Puerto Rico, ladino en Guatemala, llanero en Colombia y Venezuela, charro en México.

Pero avancemos un poco más y pasemos con nuestro aporte del plano descriptivo al plano metafísico-axiológico. Lo criollo al significar antes que nada y sobre todo una cosmovisión está indicando la conjunción de dos elementos: valores y vivencias. Así, desde Max Scheler y Nicolai Hartmann sabemos que los valores se captan a través de un a priori emocional, se captan por vía emotiva o sentimental, instrumento que, como dijimos, se accede a lo gaucho. Pero lo criollo nos exige además vivencias, es decir, experiencias existenciales, no es algo libresco o estudiado (como pasa con los pseudogauchos de tienda) sino que hay que haberlo asumido vitalmente.

Nosotros afirmamos que si bien es indudable que se ha producido paulatinamente con el surgimiento de la sociedad industrial y de consumo la desaparición de lo criollo bajo la forma del gaucho, el llanero, el montubio, el charro, o el huaso, ello no nos permite, de ninguna manera, afirmar la desaparición de los valores que alentaron a este tipo de hombre. Lo gaucho es la forma en donde se plasmó de mejor manera lo criollo, pero lo criollo es el fondo, es el núcleo aglutinado de valores que le da sentido a lo gaucho. En una palabra, que desaparezca la forma, en tanto que apariencia,(hoy los centros tradicionalistas son solo apariencia de lo gaucho) no nos autoriza a colegir que murió su contenido; esto es, el alma gaucha, o sea, la expresión más propia de lo criollo.  Muy por el contrario, lo que se tiene que intentar es plasmar bajo nuevas apariencias o empaques los valores que sustentaron a este arquetipo de hombre, como lo son: a) el sentido de la libertad, b) el valor de la palabra empeñada, c) el sentido de jerarquía y d) la preferencia de sí mismo. No existe ningún pensador nacional iberoamericano, más allá de las disímiles posiciones políticas, que no sostenga estos cuatro principios fundamentales del alma hispanoamericana.

Así el orden criollo nace a partir de allí y es expresión política y cultural de esa esencia propia y específicamente nuestra, esto es, de la ecúmene, de esta gran casa que es América, que como lo hóspito nos recibe, nos hospeda a todos nosotros (aborígenes, gauchos y gringos) que desde lo inhóspito hemos llegado a América buscando la posibilidad de ser plenamente hombres.

 Acá la primacía no se obtiene por la antigüedad, como nos quieren hacer creer hoy en día las voces publicitadas del indigenismo, acá la primacía la tiene aquel que llevó a su mayor perfección la forma de ser americano y este fue el criollo como producto de ese abrazo fenomenal, tanto en la lucha como en el lecho, que se produjo a partir de 1492. En donde Europa y América dejaron de ser lo que eran y habían sido hasta entonces para ser otra cosa distinta, diferente, nueva y no vista nunca antes: Y aquí  en América surgimos nosotros, “ni tan español ni tan indio”, el mundo criollo y su orden, que llegó a su plenitud cuando cuajó un arquetipo humano que en Argentina fue el gaucho. Y que fue descripto acabadamente por texto por el Facundo, el Martín Fierro, La Tradición Nacional, el Payador o Romances de Río Seco. Y que llegó a su plenitud política cuando fue bien interpretado por hombres como San Martín, Güemes, Rosas, Sáenz Peña, Yrigoyen y Perón.

 

FILOSOFIA DEL EXTERMINIO

Por Javier Cornejo

 

En 1798 apareció el Ensayo sobre un principio de la población, obra de Thomas Malthus quien a la exuberancia de la población opuso la falta de alimentos y la avaricia de la naturaleza. Consideró que se trataba de un proceso dinámico: la relación entre dos variables, la del crecimiento de la población, en progresión geométrica, y la de los recursos, en progresión aritmética. Planteó un ajuste inevitable: la lucha por la existencia como un dato fundamental de la materia viviente, incluido el hombre.

La naturaleza procede a la eliminación de los supernumerarios por medio de un exterminio implacable. El hombre padece las leyes que rigen la naturaleza. La expansión de su raza será bloqueada por la eliminación: el aumento de mortalidad. La desaparición prematura de los sujetos más débiles, epidemias, guerras y hambrunas. Presenta el hambre como el último recurso de la naturaleza para lograr el equilibrio.

Malthus ubicó a la especie humana dentro del vasto sistema de los seres vivientes. La integró con los demás organismos y no le reconoció ninguna posición privilegiada en el universo. Formuló la noción de población máxima: aquella que por el juego de la multiplicación natural alcanza el más alto nivel permitido por los recursos del medio ambiente.(1)

Darwin se opuso a la teología natural en el cual el Creador constituyo la naturaleza según las necesidades del hombre y a partir de la tesis de Malthus formulo la hipótesis de la lucha por la existencia e introdujo en ulteriores ediciones de El origen de las especies, la frase de Herbert Spencer, "la supervivencia de los mas aptos", para ilustrar la idea de la selección natural.

El inglés Herbert Spencer creía que los seres humanos se hallaban en constante competencia entre si y que los mas débiles resultaban inevitablemente derrotados. Afirmaba que ello era la consecuencia lógica del progreso de la evolución. En 1884 llegó a sostener que era mejor exterminar a los desocupados o a quienes se convirtieran en una carga para la sociedad antes de que llegasen a ser objeto de ayuda social o caridad. Esta tesis de Spencer se puede refutar con ejemplos históricos. De hecho, la historia de la civilización muestra, más bien, el triunfo lento, pero seguro, de la cooperación social en la agricultura y en la industria sobre el individualismo agresivo de los cazadores y nómadas. No obstante, el pensamiento spenceriano influyó en la historia. Posibilitó, además, que los nacionalistas y militaristas hablaran de la bondad de la guerras durante las décadas que precedieron a la Primera Guerra Mundial, en cuanto era capaz de asegurar la supervivencia de los más aptos.

Como suele suceder con las teorías de gran trascendencia y poder explicativo el evolucionismo fue mas allá del campo estrictamente biológico. Se proyecto hacia el terreno de lo social, lo político y lo económico. Sucedió que ciertos filósofos sociales, y ciertos publicistas no científicos del evolucionismo, pensaron que la esencia de la selección natural podía sintetizarse con frases como "lucha por la existencia", "supervivencia del más apto" o "eliminación del inepto". Es fácil imaginar los excesos que puede llegar a justificar este tipo de aseveraciones si se las traslada al medio social.

Por otra parte el excesivo énfasis puesto sobre la lucha por la existencia condujo a que el pensamiento popular identificara a menudo ésta con la evolución misma. Se creyó que la evolución demostraba una crueldad esencial de la naturaleza. A algunos no les parecieron inadecuadas frases como "el poder es el derecho", "cada hombre para si mismo", "la ley de la jungla", como expresiones de ética tan dudosa en sus valores intrínsecos como en su correspondencia con la teoría de la evolución.

Eduardo L. Holmberg (1852-1937) concebía un mundo integrado por el naturalismo, el evolucionismo universal y el transformismo darwinista. Las clases dirigentes argentinas de la época compartían en general esta cosmovisión. A partir de ella se fundamentaba y fortalecía la idea de progreso. Esta idea era fuertemente defendida por los científicos y políticos. Holmberg es un claro ejemplo de la ascendencia de una teoría científica puede tener sobre los demás sectores de una cultura. En este caso se llegaba a justificar los crímenes en nombre del evolucionismo. En un discurso en homenaje a Darwin, en 1952 dice Holmberg:"Acabamos con los indios porque la ley de Malthus esta por encima de nuestras opiniones individuales".(2)

En nuestro país, a principios del siglo XX, toda la realidad social era explicada desde este tipo de ideas. Juan B. Justo fue uno de los pocos argentinos contrario a esta posición, alertó sobre el abuso que significaba interpretar la sociedad humana como un organismo biológico y denuncio los racismos encubiertos de una teoría que propone la superioridad innata de algunos individuos. Lamentablemente  estas ideas prosiguieron por diferentes corrientes de pensamientos denominadas neopositivistas, racionalistas, empiristas lógicos... etc.(3)

En 1974 el informe de seguridad 200 de Sir Henry Kissinger actualiza los conceptos malthusianos y su objetivo es promover los medios abortivos en los países del tercer mundo como un punto esencial de los intereses norteamericanos en el mundo, disfrutando así de los beneficios la herencia malthusiana: somos menos para repartir lo poco que va a quedar. Si tomamos en cuenta estos conceptos podríamos explicar las innumerables guerras de las nación mas poderosa de la tierra  mas allá de los justificativos coyunturales, existe un objetivo económico y político destinado a que unos pocos disfruten de los recursos de todos los países del mundo.

Este plan de genocidio aplicado a nuestro país en virtud de las propuestas de Sir Henry Kissinger se cumple a rajatabla hasta este año 2011 y los que vendrán. Consideración de la que será objeto en Filosofía del Exterminio (II).

 

(1) "La producción de los conceptos científicos" Esther Diaz (compiladora), Art. "Darwinismo y revolución Industrial" de Marina Bertonassi.

(2) Ob.cit. Art. "El evolucionismo en la Argentina" Juan Jose Colella

(3) Ob. cit. Art. "Positivismo y ética en la Argentina" Juan Jose Colella

ENTREVISTA A ADRIAN SALBUCHI

‎"De ninguna manera Irán representa un peligro para Latinoamérica sino todo lo contrario.
ES ESTADOS UNIDOS Y GRAN BRETAÑA, LO DIGO COMO ARGENTINO, LOS QUE SISTEMÁTICAMENTE HAN VULNERADO NUESTROS DERECHOS Y NUESTROS INTERESES EN TODA ESTA REGION"

PRESENTACION DE LIBRO "ASALTO A LA ARGENTINA"

PRESENTACION DE LIBRO "ASALTO A LA ARGENTINA"

ISRAEL ES UN REGIMEN RACISTA, AFIRMO PARLAMENTARIA ISRAELI

ISRAEL ES UN REGIMEN RACISTA, AFIRMO PARLAMENTARIA ISRAELI

El miembro del Knesset israelí Haneen Zoabi ha calificado a Israel como “un sistema racista con leyes que discriminan a los palestinos”, informa Press TV.

Zoabi, que representa al partido Balad en la Knesset (parlamento israelí), dijo este martes, en una entrevista exclusiva con Press TV que hay “43 leyes que discriminan legalmente contra los palestinos.”

La legislación discriminatoria incluye leyes relativas a ” la tierra, la ciudadanía, la identidad, la educación, el presupuesto”, dijo Zoabi.

El miembro de la Knesset agregó que el régimen israelí busca “confiscar” su identidad y le pidió que sea “leal con el sionismo.”

Zoabi también se refirió a la campaña en contra de su partido dentro de la Knesset, que describió como “un consenso, un estado de ánimo general en el parlamento israelí.”

La campaña contra Zoabi se ha intensificado desde que dio su testimonio contra el sistema jurídico y político de Israel en el Tribunal Russell sobre Palestina, que se celebró en la Ciudad del Cabo, Sudáfrica, a principios de noviembre. El tribunal dictaminó que las prácticas de Israel contra el pueblo palestino  violan flagrantemente la prohibición del apartheid, según el derecho internacional.

El Tribunal Russell sobre Palestina (TRP) se formó en marzo de 2009 para promover y sostener iniciativas en favor de los derechos del pueblo palestino. El TRP es una parte del Tribunal Russell, también conocido como el Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra o Tribunal Russell-Sartre, que era un organismo público organizado por el filósofo británico Bertrand Russell y auspiciada por el filósofo y dramaturgo francés Jean-Paul Sartre.

Fuente: Press TV / PI